Reglas de la Hermandad

Las Reglas de la Hermandad son entendidas en un doble sentido:

A) Para que sirvan de marco y norma de actuación de la Corporación cofrade, conservando los principios que la inspiraron.

B) A la inversa, las Reglas son el pensamiento y espiritualidad de la Hermandad y sus miembros, de tal forma que no constituyan unos artículos rígidos y coactivos, sino encauzadores de los deseos de servicio a Dios y a nuestros hermanos.

El espíritu de la Hermandad se plasma en el Título Segundo de las Reglas, dividido en siete Capítulos.

El Capítulo I se refiere a la fidelidad a Cristo y la devoción a la Madre de Dios, que se manifestarán en la participación en la Eucaristía, el seguimiento del Evangelio y la imitación del ejemplo de María.

El Capítulo II trata de la caridad y la esperanza en la Resurrección, que serán el centro de la vida de la Hermandad, tanto en el amor a Dios como al prójimo, especialmente a los que el Evangelio define como pobres.

El Capítulo III se centra en la fe y el culto cristiano, habiendo escogido la Hermandad la advocación de la Fe para su imagen Titular de María Santísima. Los cultos litúrgicos dedicados a nuestros Titulares son ocasión de oración y de formación cristiana para los miembros de la Institución.

La comunión eclesial es el tema del Capítulo IV, por el que la Hermandad y sus miembros son partícipes de una sola Iglesia, unidos al Papa, al Obispo de la diócesis y a los sacerdotes de la comunidad parroquial, y se comprometen a participar en los cultos y actividades caritativas, de formación y apostolado, así como a contribuir a las necesidades de la Iglesia y a las propias de la Hermandad.

El Capítulo V recoge el espíritu de penitencia individual y colectivo, que se manifestará por medio de la oración, la limosna y el ayuno, culminando en los actos penitenciales y la Estación de Penitencia, así como en el servicio a la Hermandad y en el cumplimiento de las obligaciones diarias.

En el Capítulo VI se integran la pobreza y la sencillez evangélica. La primera de ellas destaca en la caridad entre los miembros de la Hermandad, la colaboración para la realización de sus fines y la entrega al prójimo a través del empleo de los bienes materiales de la Corporación. La segunda se lleva a cabo por la renuncia de los miembros a cualquier honor por parte de la Hermandad.

El Capítulo VII, referido a la caridad fraterna, es uno de los más importantes de las Reglas, ya que el ejercicio de la misma es el principio fundacional de la Hermandad, con la práctica de las obras de misericordia espirituales y materiales. Tiene una dimensión interna entre los hermanos y otra externa hacia el prójimo, que se materializarán por medio de una serie de actividades especificadas en este apartado.
De la reforma de estas Reglas, aprobada el 16 de febrero de 2009, destacan tres puntos principales:

El citado Capítulo VII del Título Segundo, dedicado a la caridad fraterna, que ha sufrido una nueva redacción con las adaptaciones necesarias a los tiempos actuales y a las nuevas necesidades planteadas por la sociedad, especificando las actuaciones en diez programas bien determinados para hacer más efectivos los recursos y esfuerzos utilizados.

El Capítulo II del Título Cuarto, que trata de la Estación de Penitencia y orden de la Cofradía, en el que la Regla 26.10 ha introducido la posibilidad de que los hermanos que, por motivos justificados, no puedan portar la cruz, acompañen a los Titulares con cirios, de acuerdo con el estricto cumplimiento de unas normas que aprobará la Junta de Gobierno de la Hermandad, a propuesta del Diputado Mayor de Gobierno, con la finalidad de no desvirtuar el espíritu y la imagen penitencial de la Cofradía.

Asimismo, la Regla 27ª ha detallado el orden de las insignias y cuerpos de acólitos que participan en la Estación de Penitencia para contribuir al mantenimiento del espíritu de la misma y a una mayor eficacia en la organización antes y durante la salida procesional.

En relación con las últimas modificaciones citadas se encuentra la llevada a cabo en la Regla 38ª, perteneciente al Capítulo II del Título Sexto, que establece lo relativo a la Junta de Oficiales o de Gobierno, en la cual se ha introducido un nuevo cargo, Diputado Mayor de Gobierno, cuyas funciones, detalladas en la Regla 39.11, son las de planificar y disponer todo lo necesario para las procesiones de culto interno o externo de la Hermandad.

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